Hay algo poderoso – directo y a la vez sutil – en las historias de ciencia ficción donde no aparecen ingenios tecnológicos abstractos. Sin pantallas, computadores, sin robots, sin hologramas, sin los artificios de inteligencias artificiales; cuentos de humanidad, de concretitud y presencia física, mil veces más fascinantes que la virtualidad digital. Son tan sutiles que estamos hechos de lo mismo que esas historias: mente y cuerpo.
Yo.
Estoy pensando sobre mi trabajo y un proyecto que tengo en mente; sobre el aquí y ahora, el aquí y el después. Sobre el uso de interfaces analógicas en vez del uso de las digitales. De lo que comunica de forma visible e invisible.
Ω